Hace unos trescientos años, grandes grupos de vacas vivían libres en las llanuras del Río de la Plata. Algunos jinetes las seguían para obtener carne y cuero. Aquellos hombres venían de familias indígenas, europeas y africanas. No formaban un solo pueblo, pero compartían una manera de vivir.

Los gauchos pasaban muchas horas a caballo. Guiaban animales, reparaban sus equipos y dormían lejos de las ciudades. Llevaban ponchos contra el frío y ropa cómoda para montar. El mate, la guitarra y las historias acompañaban sus descansos.

Esta cultura creció en Argentina y Uruguay, antes de sus fronteras modernas. Los gauchos también lucharon durante las guerras de independencia. Más tarde, los campos recibieron cercos y grandes estancias. Muchos jinetes dejaron su vida libre y empezaron a trabajar como peones.

En Chile, la tradición gaucha se desarrolló principalmente en la Patagonia. En Aysén y Magallanes, se mezcló con costumbres llegadas desde Argentina. No es igual al huaso del centro chileno, aunque ambos trabajan con caballos y ganado.

Hoy existen gauchos y trabajadores rurales en los tres países. Las fiestas mantienen la ropa, la música y las habilidades del campo. Detrás del símbolo todavía hay personas, familias y trabajo diario.

Tip: tap any word to see its English translation.