Pocas comidas viajan tan bien como la empanada. No necesita plato, puede comerse con las manos y permite guardar casi cualquier ingrediente dentro de una capa de masa. Quizá por eso se extendió con tanta facilidad por los países de habla española, donde cada sociedad terminó adaptándola a su propio gusto.
El término empanada procede del verbo empanar. En la península ibérica ya se elaboraban preparaciones en las que distintos alimentos eran cubiertos con masa y cocinados al horno. Con la llegada de los españoles a América, esta costumbre se trasladó al nuevo continente. Allí fue transformada mediante productos locales, técnicas regionales y preferencias que siguen provocando debates.
En Galicia se prepara una empanada grande, que suele cortarse como si fuera una tarta salada. En su interior pueden encontrarse atún, bacalao, carne o verduras. En buena parte de América Latina, en cambio, se hicieron populares las piezas individuales, más fáciles de vender y transportar.
Argentina posee una de las culturas de la empanada más variadas. Se preparan versiones diferentes según la provincia: algunas llevan carne cortada a cuchillo; otras incluyen papas, comino, pimentón o cebolla abundante. Hasta la forma de cerrar la masa, conocida como repulgue, puede indicar qué relleno contiene.
La receta chilena más representativa es la empanada de pino. Se rellena con carne, cebolla, huevo duro y aceituna. A veces se añaden pasas, una decisión que puede dividir una mesa antes de que empiece la comida. Tradicionalmente, estas empanadas se consumen especialmente durante las celebraciones de septiembre.
En Bolivia se encuentran las salteñas, cuya masa protege un relleno espeso y jugoso. Se comen a menudo durante la mañana. Quien las muerde sin cuidado descubre rápidamente que la gravedad también participa en la receta.
En Colombia y Venezuela, muchas empanadas se elaboran con harina de maíz y se fríen. El resultado es una cubierta dorada y crujiente que puede contener carne, queso, pollo, pescado o papas. En Puerto Rico se preparan empanadillas y pastelillos, nombres que también generan discusiones regionales.
La empanada no representa una receta fija, sino una idea adaptable. Cada país la recibió, la modificó y comenzó a considerarla propia. Esa apropiación no elimina su historia compartida; la vuelve más interesante. Bajo una forma parecida se esconde todo un mapa de sabores.f
Tip: tap any word to see its English translation.
